Antes de profundizar la información que se obtiene de la literatura sobre ética en el mundo empresarial, consideramos oportuno proponer una definición simple de la palabra ‘ética’ que utilizaremos como base para toda la investigación.
Definición de Ética
La palabra ética viene del griego, ethos, que significa costumbres o prácticas que son aprobadas por un grupo especifico, al cual llamamos cultura. La ética es la ciencia de la moral. Busca determinar los valores y establecer las normas para regular el comportamiento de los seres humanos en una sociedad.
La ética es la parte de la filosofía que estudia los fundamentos de la moralidad de los actos humanos, es decir, aquellos en virtud de lo cual estos pueden ser considerados buenos o malos.
La ética también designa el conjunto de valores que gobiernan la conducta individual y colectiva, los cuales orientan a las personas y a los grupos a comportarse de acuerdo con lo que se puede considerar el bien o moral. La ética nos proporciona criterios para determinar qué actos son correctos o incorrectos.
La ética es parte de la filosofía y como tal consiste esencialmente en un constante cuestionamiento del ámbito de lo moral. Su marco conceptual, métodos y la diversidad de orientaciones teóricas le permiten no solo cuestionar las diferentes morales sino también poder pensar y analizar conceptos morales, estudiar lo que son los valores, cómo surgen y por qué y en general puede investigar cualquier hecho relacionado con lo moral.
Con el fin de presentar una definición de la ética para aplicarla al campo
empresarial, Adela Cortina se remite a los orígenes de la filosofía occidental, cuando se distinguían los saberes teóricos de los prácticos. Según ella, en línea con dichos autores clásicos, la ética se enmarca en el segundo grupo, y tiene el fin de ofrecer pautas para guiar la acción humana. Para la European Business Ethic NetWork (EBEN): "La ética de los negocios es una reflexión sobre las prácticas de negocios en las que se implican las normas y valores de los individuos, de las empresas y de la sociedad".
La ética aplicada al ámbito empresarial, de la misma manera que todas
las concepciones de la ética empleadas en otros campos de conocimiento, se basa en una determinada visión acerca del ser humano y del bien, de tal forma que no se puede fundamentar teóricamente la ética empresarial sin establecer previamente el modelo de ser humano que le da soporte. En este sentido, cada enfoque ético reflejará, necesariamente, en una concepción antropológica, su fundamento. Y de cada visión del ser humano, derivará una ética. Esta fundamentación antropológica es la que debe ser explicitada para los diferentes modelos de gestión empresarial.
Origen de la Ética en el mundo Empresarial
En la década de 1970 surgió con fuerza en Estados Unidos la Business Ethics (Ética de los
Negocios). El escándalo del Watergate, un caso de escuchas ilegales entre partidos políticos, provocó que la sociedad civil perdiera la confianza en las empresas y en el Gobierno y condujo a una mayor preocupación por la ética.
A partir de 1980 la preocupación por la ética en el mundo de los negocios era prácticamente
inexistente. La prioridad consistía en obtener beneficios y los empresarios tenían una visión a muy corto plazo. El Premio Nobel Milton Friedman planteó con toda claridad cuáles debían ser los intereses de las empresas: «La responsabilidad social de las empresas es incrementar sus beneficios». Frente a esta postura empiezan a consolidarse las posiciones éticas desde el ámbito empresarial y surgen instituciones y publicaciones específicas vinculadas al ámbito de la ética empresarial y de la Responsabilidad Social Corporativa.
En esos años, la Business Ethics llega a Europa, donde se denominó «ética de la empresa»,
porque se entiende que la empresa es algo más que un negocio, a saber: un grupo humano que lleva adelante una tarea valiosa para la sociedad.
En 1987 se creó en Europa la European Business Ethics Network (Red Europea de Ética de la
Empresa) (EBEN). Desde entonces se han ido creando centros y cátedras específicas relativos a la ética empresarial y a la responsabilidad social de las empresas.
En la década de 1990, escándalos como los de Enron, Parmalat y WorldCom provocaron un
resurgimiento en la necesidad de introducir la ética en los negocios. Esta preocupación por la ética llevó a la búsqueda de un equilibrio relativo entre la ética, los resultados financieros y los valores.
Es en la primera década del siglo xxI cuando la ética empresarial empieza a cobrar gran
importancia y pasa a convertirse en un tema que moviliza a la opinión pública, que exige ser informada en los medios de comunicación. Los grandes titulares sobre beneficios indebidos mediante fraudes, sobornos, corrupción, privilegios, competencia desleal, productos en mal estado, etc., han dado lugar en muchos países a demandar que se ponga freno a este tipo de conducta formada los medios de comunicación. Los grandes titulares sobre beneficios indebidos mediante fraudes, sobornos, corrupción, privilegios, competencia desleal, productos en mal estado, etc., han dado lugar en muchos países a demandar que se ponga freno a este tipo de conductas.
Ventajas de la Ética de las Empresas
La aplicación de criterios y valores éticos en una empresa le proporciona una serie de ventas. La aplicación de criterios y valores éticos en una empresa le proporciona una serie de ventajas:
• Incrementa la motivación para el trabajo y, por lo tanto, la satisfacción del trabajador. Esta no se debe exclusivamente a motivos como la remuneración o el prestigio social, sino también el respeto por los valores éticos que motivan a las personas y afectan
a su rendimiento y actitud, a la vez que atraen a trabajadores de mayor cualificación.
• Genera cohesión cultural, proporcionando una cultura de empresa fuerte. Una cultura empresarial fuerte es un signo distintivo frente a la competencia. Esta se construye a partir de las actuaciones y actitudes de las personas que forman la organización, sustentadas en unos valores y criterios compartidos.
• Mejora la imagen empresarial. Una buena reputación en los negocios es uno de los principales activos empresariales. Cuando una empresa actúa mal, ya sea incumpliendo sus promesas, no dando la calidad ofrecida por un producto, o simplemente dando un mal servicio, se producen quejas, se crea mala reputación y las ventas caen. Y al revés, una buena reputación acaba generando confianza entre los diferentes grupos que interactúan con la empresa (empleados, clientes, proveedores, accionistas, sociedad
en general).
• Evita casos de corrupción gracias a una política clara que presta atención a los posibles conflictos e intereses.
Aplicación de la Ética
en la Empresa
La aplicación de la ética de la empresa se basa en dos pilares importantes:
• La definición y aceptación por parte de la empresa de un conjunto de valores y criterios de actuación, que a su vez han de ser integrados en la cultura de la empresa.
Son los valores y criterios que definen la organización al resto de grupos de interés que
interactúan con la empresa (stakeholders): accionistas, clientes, proveedores y sociedad. A la vez, la empresa debe definir su responsabilidad social, que consiste en la valoración
del efecto total de sus decisiones en la sociedad en su conjunto y que es un componente de la ética empresarial (la ética de la responsabilidad) que será objeto de estudio en la siguiente unidad.
• La creación de herramientas que sirvan de referencia o pauta de conducta, o prácticas
éticas.
Las prácticas éticas son una manera eficiente de sensibilizar a la organización sobre la importancia de la ética. Se trata de documentos y/o programas que formalmente se establecen en las empresas para definir, transmitir y potenciar los valores y criterios éticos que se espera que sigan quienes trabajan en la empresa. Estas prácticas son diversas y dependen de las características, peculiaridades y necesidades de cada empresa.
Referencias Bibliográficas
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